10 nov. 2013

Los días pasan

He extendido mis brazos al viento,
queriendo enlazarlos contigo.

Mas no me ha sido concedido.
Tu ausencia me cubre cual manto
transparente batido por el llanto
que despliega la plegaria.

Tú no estarás nunca alzando
tu mano en un adiós.

Nunca más volveré a mirarme en ti.

Eso es algo que parece no superará mi alma.

Los días pasan.

Trenzamos esperas y esperanzas nuevas.

Tú ya no estás en ellas, aunque
mi pensamiento recurre a tu presencia. 

21 abr. 2013

Aniversario

Hace días que no te escribo cartas.
Hoy he manifestado que hubieras cumplido años. Que de tu vientre salí y contigo tuve lo mejor que la vida puede ofrecernos, amor.
Mis emociones han ido aceptando tu ausencia.
De hecho no estás ausente. Siempre estás en mí.
Tu muerte me hizo mirar la mía. Ese fue el proceso que seguí.
He vuelto a adherirme a la vida y a construir proyectos de futuro.
Señalaré que en las fechas que pasé con papá, constaté que él y yo hemos superado ese primer momento de tu partida.
Aunque la casa tiene tu huella, ahora es más de él.
Eso es bueno. Le da vitalidad y seguridad.
Dibuja edificios que copia, con rotuladores, de recortes de periódicos.
Hice torrijas en tu honor. Unas pocas cada día, para evitar empachos. En cada caso me salieron distintas. Para mi gusto, las mejores las primeras. Las que merendamos con tu hermano, mi tío, que estuvo a menudo pasando por casa.
Papá pasó el invierno yendo al club por las mañanas, ahora va por las tardes. Está animado. El buen tiempo le va bien. Algunos días ha podido pasear por el parque y charrar con los vecinos.
Mejoró el aparato para los oídos. Ahora se entera bastante.
Este invierno llevé tu chaqueta de lana. En el viaje que hice a casa la dejé en el armario, junto con tu chaleco azul. Tu ropa sigue allí colgada. Tus manos la cosieron y acariciaron. Eras presumida y cuidadosa.
Quité del espejo aquel dibujo que te hizo María siendo muy niña. Lo dejé en el cajón de la mesilla.
Ella está a punto de cumplir los diecisiete. Toda una mujer.
Nos sale artista.
Te beso con el cariño amoroso que siempre sentí por ti.
Te quiero.

2 dic. 2012

En su memoria


En el retorno, camino de vuelta, el niño, la niña que fuiste viene a hacerte compañía.
Papá se amansó y amoroseó.
Busca el mimo como los niños.
Su niñez fue dura. Más de lo que puedo imaginar.
El padre, mi abuelo, vio en él los reales que entrarían en la casa familiar. Lo entregó para que durmiera en la paja y atendiera las necesidades de aquellos animales de tiro que hacían el trabajo que hoy hacen máquinas en el campo.
Su madre, mi abuela, salía a su encuentro, cuando él iba al campo con esas bestias, para mirarle y abrazarle.
Esa madre murió porque la necesidad impidió que comparan la penicilina que la hubiera curado.
Esa madre fue enterrada, y él no pudo darle el último abrazo.
Le enseñaron que los golpes domaban.
Eso pensó que debía hacer cuando a mí me los aplicaba.
Hablé de todo esto con mi madre, llorando las dos, hace años.
Cuando ella era fuerte y sobrada de salud.
Cuando vine a la vida terrena, papá y mamá habían pensado emigrar. No lo hicieron porque no se quisieron separar, y mi alojamiento en un vientre que iba aumentando, no permitiría que mamá pudiera trabajar.
Ellos, papá y mamá, tuvieron muchas dificultades en ese mundo en que los pobres eran mirados por encima del hombro.
Su pobreza era ser del campo.
Los dos procedían de familias que tenían sus tierras y que las sacaban a delante con su propio trabajo.
La suerte de mis padres es que tenían una salud envidiable.
Esa salud les dejó reservas para la vejez que, a pesar de vivirla con amenazas de enfermedad pudieron afrontar hasta que no quedó más, en el caso de mamá que en estas fechas empezó el declive que la llevo a la tumba, abierta el 4 de febrero.
Estas fechas están marcadas con el estigma de su, nuestro calvario.
En su memoria.
La llevo en mí.

28 oct. 2012

Sus manos dibujando y pintando


Vienen días de difuntos

Papá me dijo que estuvieron en el cementerio con la consuegra y que volverán para el día de difuntos. El dijo para todossantos.

En todo momento pienso en ti.
Me gustaría sentir tu voz como antes, cuando te llamaba por la tarde, al salir de clases, y por la noche, para que me dieras tus buenasnoches.

Sigo el ritual con papá. Es un momento del día en que nos acariciamos con la voz.

Los fines de semana, y festivos, me sube más cuesta arriba. A veces me veo pensando en dar ese paso que me llevaba tomar el teléfono y marcar vuestro número. No lo hago. Papá con su sordera no entra en conversación. Tengo la salida de pensarte y recordarte.

A veces el recuerdo es sangrante. Duele la vida sin ti.

He recuperado parte del impulso vital, pero la muerte sigue rondando mi mente. A ella fuiste a parar.

Nunca pensantes tanto en ella como yo. Luchar por la vida te llenó. Darte a nosotros era tu respuesta al reto que tenías ante ti.

Papá está con una persona que cuida de él, como tú hubieras deseado.

Si algo de lo que creemos sobre ese otro lado es verdad, podrás estar tranquila por ello.
Él era tu preocupación.

Al principio me preocupaba por él, pero he visto que se ha adaptado perfectamente al ritmo vital que va llevando.

A veces se entretiene con sus dibujos y pinturas. Mantiene comunicación con su entorno. Es algo que a él le hace mucho bien.



6 jul. 2012

Mi cumpleaños

Mamá no estás en este primer cumpleaños en tu ausencia, pero mi corazón te alberga.
Recordaré la sala en que abrí los ojos por primera vez. Tú dices que en el momento de repartir las comidas, los datos señalan las tres de la tarde. Cómo sea, tú tienes la primera palabra. Me pariste en ese hospital en que expiraste, hoy llamado Sagrado Corazón de Jesús, tu devoción.

Cada día que pasa, te alejas en la materia y mezclas con la substancia de mi ser.
Tu muerte es mi vida.
He alcanzado perspectivas de presente pensando en tu fugaz estar entre nosotros.
Sé que me esperas y que regresaré al origen en tus brazos, como ese día que me los entregaste sin reservas ni condiciones.

Un cumpleaños rememora el parto. Tú me has parido. Mi carne es de tu carne, mi alma habitó en ti.
Ese cordón umbilical que me dio el testigo de la vida está entre tú y yo hasta el final de los días.

No le di continuidad. No quise y no pude.
Te negué ese ser que hoy sería testigo de nosotras.
Lo que no tuve no está, pero siempre hubiera sido posible y eso cabe entre los pensamientos que me construyen.

No ha resultado fácil salir del vacío en que me dejaste, pero estoy a salvo.

Te amo.

19 jun. 2012

¡Madre!

Ella camina a mi lado,
aunque se haya marchado.

¡Madre!
¡Te perdí!
Vivo sin ti.

No sabía si podría, pero animo mi mirada hacia el futuro, pensando en ti.