Mamá no estás en este primer cumpleaños en tu ausencia, pero mi corazón te alberga.
Recordaré la sala en que abrí los ojos por primera vez. Tú dices que en el momento de repartir las comidas, los datos señalan las tres de la tarde. Cómo sea, tú tienes la primera palabra. Me pariste en ese hospital en que expiraste, hoy llamado Sagrado Corazón de Jesús, tu devoción.
Cada día que pasa, te alejas en la materia y mezclas con la substancia de mi ser.
Tu muerte es mi vida.
He alcanzado perspectivas de presente pensando en tu fugaz estar entre nosotros.
Sé que me esperas y que regresaré al origen en tus brazos, como ese día que me los entregaste sin reservas ni condiciones.
Un cumpleaños rememora el parto. Tú me has parido. Mi carne es de tu carne, mi alma habitó en ti.
Ese cordón umbilical que me dio el testigo de la vida está entre tú y yo hasta el final de los días.
No le di continuidad. No quise y no pude.
Te negué ese ser que hoy sería testigo de nosotras.
Lo que no tuve no está, pero siempre hubiera sido posible y eso cabe entre los pensamientos que me construyen.
No ha resultado fácil salir del vacío en que me dejaste, pero estoy a salvo.
Te amo.
6 jul 2012
19 jun 2012
¡Madre!
Ella camina a mi lado,
aunque se haya marchado.
¡Madre!
¡Te perdí!
Vivo sin ti.
No sabía si podría, pero animo mi mirada hacia el futuro, pensando en ti.
aunque se haya marchado.
¡Madre!
¡Te perdí!
Vivo sin ti.
No sabía si podría, pero animo mi mirada hacia el futuro, pensando en ti.
6 may 2012
Escribí el 23 de agosto del 2011, cuando empezó nuestro último calvario
Escrutaba tu gesto.
Buscaba en tu mirada.
No me hablabas.
Eran tus miedos.
Estallaste en llanto.
Hoy vuelvo.
Quedé petrificada
Hiciste un gesto rotundo que me quebró el alma, secando los canales de salida.
No es fácil el desapego.
Cada cosa lleva la muerte anunciada.
Cada cierre es un candado que anuncia el cadalso.
¡Madre!
No puedo arroparte.
No puedo acompañarte.
Es tu traspaso.
El mío vendrá mañana, y te llamaré para que acunes mi alma.
Entonces atenderás mi llamada.
Hoy te encomiendas al Sagrado Corazón de Jesús y llamas a la que te parió.
Ella espera el reencuentro.
A veces se acerca.
Otras se pierde en la bruma que construyen mis deseos de tenerte cerca.
Te fatigas.
Te dueles.
Estás agotada.
Te cuesta seguir subiendo la cuesta de la mañana a la noche.
Por él has llegado a este momento en que las fuerzas te fallan.
Ya no tienes rasmia para esa labor que es el fin de tu existir.
Temes mi soledad.
Temes mi debilidad.
Temer por mí te hace olvidar la llamada.
El olvido de los errores de la vida es bálsamo que te acompaña.
ESCRIBÍ CUANDO EMPEZABA NUESTRO CALVARIO FINAL.
23 DE AGOSTO DEL 2011
TE FUISTE EL 3 DE FEBRERO
ESTOS PRIMEROS DÍAS DE MAYO HAN SIDO MUY DOLOROSOS PARA MÍ. HE LLORADO DESCONSOLADA.
5 may 2012
En este día de la madre
Un día de la madre sin ti.
Tres meses desde que te fuiste.
A cada instante pienso tu ser, aunque nunca podré alcanzarte.
Tantos cariños me entregaste.
Llegué a la vida desde ti.
En ella estaba papá y mi hermano, pero siempre te sentí mía.
De chiquitina, rechazaba que miraras a otros niños o niñas.
Eso que tú tenías muchísimo gancho para las criaturas.
Pasaste por la vida sabiendo que las personas valían la pena.
Tus valores eran tu mejor ropaje.
4 may 2012
24 abr 2012
Aragón - San Jorge - Carta (15)
Mamá, hoy ha cumplido dieciséis años María.
Papá no sabía qué día era.
Estaba desorientado.
Hoy, festivo, no tenía club.
Le he llamado por la tarde, después de hablar con mi sobrina y mi cuñada.
Estaba dibujando, y se ha puesto contento de escuchar mi voz.
Todas las noches le llamo.
Se adapta bien a tu ausencia, pero nada es lo mismo.
El próximo fin de semana iré por casa.
Te traigo una jota que he cantado.
No veas las veces que la he grabado.
No acababa de conformarme, pero al fin he hecho un vídeo con ella.
Te lo he traído.
Ya me gustaría tener tu voz, pero no es así.
Me conformo con la que tengo.
No puedo quejarme.
Te recuerdo y quiero.
El 21 te canté con lágrimas en los ojos.
Te añoré muchísimo.
Hubieras cumplido 85.
Mientras viva, recordaré ese día, y muchos otros.
Te quiero.
Papá no sabía qué día era.
Estaba desorientado.
Hoy, festivo, no tenía club.
Le he llamado por la tarde, después de hablar con mi sobrina y mi cuñada.
Estaba dibujando, y se ha puesto contento de escuchar mi voz.
Todas las noches le llamo.
Se adapta bien a tu ausencia, pero nada es lo mismo.
El próximo fin de semana iré por casa.
Te traigo una jota que he cantado.
No veas las veces que la he grabado.
No acababa de conformarme, pero al fin he hecho un vídeo con ella.
Te lo he traído.
Ya me gustaría tener tu voz, pero no es así.
Me conformo con la que tengo.
No puedo quejarme.
Te recuerdo y quiero.
El 21 te canté con lágrimas en los ojos.
Te añoré muchísimo.
Hubieras cumplido 85.
Mientras viva, recordaré ese día, y muchos otros.
Te quiero.
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