21 oct 2020

reconstrucciones


Muchas acciones cotidianas me transportan a ti.

Observándolas recuerdo qué hacias y cómo.

Muchos recuerdos crecen.

Son estos días.
Es mi proceso vital.
Ès el tiempo en que la memoria saca a ventilar aquello que parecía olvidar. 

19 oct 2020

Tu madre

La abuela Carmen. Los acolchaus. Se hicieron tres. Uno para la cama de mis padres, otro para mi hermano y otro para mi. Los de mi hermano y yo iguales, en forma y color, pero diferenciados ppr el hilo con que se cosieron. El relleno fue de lana de las ovejas de casa de la abuela. Ella, con mi colaboracion preparó esa lana. Apunto estas cosas para recoger recuerdos.

12 oct 2020

Pilar

Te felicito, mamá. Es posible que mis lágrimas me esten llorando. Se nos rompe la vida. Queda abrigarla de recuerdos adheridos en mojones construidos. Besicos y cariñicos. Mi tesorico.

16 jul 2018

16 de julio, día del Carmen

Mamá, no hay día que no amanezca sin sentir tu ausencia. En mi cumpleaños, el 6 de éste mes más. Viniste a consolarme en un sueño que puedo recordar.
Hoy evoco a tu madre, tu hermana y tu sobrina. Nuestras Carmenes.

Quiero traerte un tema que hubiera querido escucharas de mi voz.


10 nov 2013

Los días pasan

He extendido mis brazos al viento,
queriendo enlazarlos contigo.

Mas no me ha sido concedido.
Tu ausencia me cubre cual manto
transparente batido por el llanto
que despliega la plegaria.

Tú no estarás nunca alzando
tu mano en un adiós.

Nunca más volveré a mirarme en ti.

Eso es algo que parece no superará mi alma.

Los días pasan.

Trenzamos esperas y esperanzas nuevas.

Tú ya no estás en ellas, aunque
mi pensamiento recurre a tu presencia. 

21 abr 2013

Aniversario

Hace días que no te escribo cartas.
Hoy he manifestado que hubieras cumplido años. Que de tu vientre salí y contigo tuve lo mejor que la vida puede ofrecernos, amor.
Mis emociones han ido aceptando tu ausencia.
De hecho no estás ausente. Siempre estás en mí.
Tu muerte me hizo mirar la mía. Ese fue el proceso que seguí.
He vuelto a adherirme a la vida y a construir proyectos de futuro.
Señalaré que en las fechas que pasé con papá, constaté que él y yo hemos superado ese primer momento de tu partida.
Aunque la casa tiene tu huella, ahora es más de él.
Eso es bueno. Le da vitalidad y seguridad.
Dibuja edificios que copia, con rotuladores, de recortes de periódicos.
Hice torrijas en tu honor. Unas pocas cada día, para evitar empachos. En cada caso me salieron distintas. Para mi gusto, las mejores las primeras. Las que merendamos con tu hermano, mi tío, que estuvo a menudo pasando por casa.
Papá pasó el invierno yendo al club por las mañanas, ahora va por las tardes. Está animado. El buen tiempo le va bien. Algunos días ha podido pasear por el parque y charrar con los vecinos.
Mejoró el aparato para los oídos. Ahora se entera bastante.
Este invierno llevé tu chaqueta de lana. En el viaje que hice a casa la dejé en el armario, junto con tu chaleco azul. Tu ropa sigue allí colgada. Tus manos la cosieron y acariciaron. Eras presumida y cuidadosa.
Quité del espejo aquel dibujo que te hizo María siendo muy niña. Lo dejé en el cajón de la mesilla.
Ella está a punto de cumplir los diecisiete. Toda una mujer.
Nos sale artista.
Te beso con el cariño amoroso que siempre sentí por ti.
Te quiero.

2 dic 2012

En su memoria


En el retorno, camino de vuelta, el niño, la niña que fuiste viene a hacerte compañía.
Papá se amansó y amoroseó.
Busca el mimo como los niños.
Su niñez fue dura. Más de lo que puedo imaginar.
El padre, mi abuelo, vio en él los reales que entrarían en la casa familiar. Lo entregó para que durmiera en la paja y atendiera las necesidades de aquellos animales de tiro que hacían el trabajo que hoy hacen máquinas en el campo.
Su madre, mi abuela, salía a su encuentro, cuando él iba al campo con esas bestias, para mirarle y abrazarle.
Esa madre murió porque la necesidad impidió que comparan la penicilina que la hubiera curado.
Esa madre fue enterrada, y él no pudo darle el último abrazo.
Le enseñaron que los golpes domaban.
Eso pensó que debía hacer cuando a mí me los aplicaba.
Hablé de todo esto con mi madre, llorando las dos, hace años.
Cuando ella era fuerte y sobrada de salud.
Cuando vine a la vida terrena, papá y mamá habían pensado emigrar. No lo hicieron porque no se quisieron separar, y mi alojamiento en un vientre que iba aumentando, no permitiría que mamá pudiera trabajar.
Ellos, papá y mamá, tuvieron muchas dificultades en ese mundo en que los pobres eran mirados por encima del hombro.
Su pobreza era ser del campo.
Los dos procedían de familias que tenían sus tierras y que las sacaban a delante con su propio trabajo.
La suerte de mis padres es que tenían una salud envidiable.
Esa salud les dejó reservas para la vejez que, a pesar de vivirla con amenazas de enfermedad pudieron afrontar hasta que no quedó más, en el caso de mamá que en estas fechas empezó el declive que la llevo a la tumba, abierta el 4 de febrero.
Estas fechas están marcadas con el estigma de su, nuestro calvario.
En su memoria.
La llevo en mí.